miércoles, 18 de mayo de 2011

Ya tenés la información: Concursos Docentes

por Iván Salazar




I. Empecemos por mencionar un par de datos (*) y definiciones que nos van a servir:
 - El IUNA, a junio de 2010 tenía 2356 docentes. De ellos, 615 (menos del 37%) son ordinarios y 1741 son Interinos (63%).
- Un profesor es Ordinario cuando ha ganado un Concurso Docente, lo que le da derechos políticos (elegir y ser elegido), y tiene nombramiento por 6 años.
- Un profesor es Interino cuando no ha concursado. No tiene derechos políticos.
 - Para realizar un Concurso Docente el proceso es:
1. Pedido, tratamiento y aprobación.- Un Consejo Departamental (el de Artes Musicales, por ejemplo) elabora el pedido al Consejo Superior donde, en primer lugar, la Comisión de Asuntos Académicos lo trata y emite un dictamen. Luego pasa al pleno del Consejo Superior donde se decide si se aprueba o no.
2. Sustanciación.- Es el proceso de convocar a los jurados, convocar a los participantes, realizar el concurso y emitir el dictamen. Lo lleva a cabo la Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado. Para cada concurso, el Consejo Departamental debe nombrar un veedor (un principal y un suplente) que:
- Debe ser estudiante,
- Tiene voz pero no voto en la sustanciación del concurso, y
- Elabora un informe que queda incorporado al expediente del concurso.
3. Aprobación e incorporación.- El Consejo Superior debe aprobar finalmente el dictamen del jurado e incorporar a los docentes que ganaron.
II. Desde principios de 2010 y en lo que va de este año se ha llevado a cabo la sustanciación de Concursos, planificando para fines del 2011 haber concursado 220 docentes de 91 materias. En la última reunión de Consejo Superior (3-03-2011) se incorporó como Ordinarios a 30 docentes que resultaron de los concursos del año pasado (14 de ellos de nuestro Departamento, cuyos nombres hemos informado oportunamente).
III. En nuestro Departamento de Artes Musicales y Sonoras, DAMUS, previo a estos concursos había 378 docentes, de los cuales sólo 32 (el 8%) son Ordinarios. Al finalizar este proceso se habrán incorporado como Ordinarios 65 docentes más, sumando 97 (24%).
Comparando este porcentaje con los demás departamentos y áreas, el DAMUS seguirá siendo el departamento con el menor porcentaje de su planta docente concursada, seguido de Folklore (25%), Audiovisuales (27%) y Movimiento (35%).
 (*) Datos extraídos del informe presentado por la Secretaría de Asuntos Académicos del Rectorado a la Comisión de Asuntos Académicos del Consejo Superior en junio de 2010.
 IV. Los Consejeros del claustro estudiantil tuvimos una participación activa en este tema desde hace varios años. En 2008 participamos en la conformación de los jurados del llamado que luego fue rechazado por errores de forma. En 2009 pudimos contribuir a que en lugar de 16 concursos con 24 cargos se volviera a pedir 29 concursos con 65 cargos, pedido que fue aprobado en el Consejo Superior. También en esta ocasión participamos en la conformación de jurados en base de lo hecho en 2008.
 V. Sabemos que son pocos los Departamentos que llegan a nombrar veedores para los concursos. En nuestro Departamento, gracias a nuestra iniciativa como Consejeros y a la participación de estudiantes voluntarios, hemos podido garantizar que todos los Concursos que se han sustanciado tengan veedor. Somos la única Unidad Académica del IUNA que ha logrado esto.
Invitamos a los estudiantes que tengan 70% o más de materias aprobadas, para que participen como veedores en los concursos que se realizarán a lo largo de este año. Hágannos saber y estén atentos. ♪


Música a los barrios. Música para todos


por Julieta Pugliese, Ayelén Regalado, Melisa Arbulu


►Sabemos que el arte comunica y en esta ocasión, como estudiantes de música pretendemos establecer un vínculo con la sociedad e interactuar con
ella desde la disciplina en la que nos especializamos. Para la realización de este proyecto es necesario contar con tu participación

Hacia fines del año pasado vislumbramos la posibilidad de organizar conciertos didácticos donde niños, jóvenes y adultos de diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense fuesen los principales receptores.
Un concierto didáctico consta principalmente de la presentación de una obra musical y desde allí generar un espacio de intercambio. Nuestro objetivo es que todos los que participemos del concierto (músicos y oyentes) compartamos lo que nos ocurre al escuchar/tocar en ese momento. ¿Qué pensamos? ¿Qué sentimos? ¿Qué nos imaginamos?
Todos compartimos todo y esto supone un intercambio, un ida y vuelta de saberes, el tomar conciencia de la importancia que tienen el involucrarse y ser parte de algo.

Un concierto didáctico también incluye, desde una perspectiva más lúdica, la presentación de los instrumentos con que la obra musical es ejecutada y la relación que tienen el estilo, los matices y las diferentes velocidades con lo que se quiere expresar. Las posibilidades son abundantes.

La forma final que tome el proyecto dependerá en gran parte del grado de participación estudiantil que reciba. Creemos que es una propuesta altamente enriquecedora. Si tenemos en cuenta que el principal fin del arte es comunicar y compartimos la idea de que esa comunicación no debiera estar supeditada, o mejor dicho, anclada a los ya repetidos ámbitos donde la
música académica se hace presente, estaremos construyendo un puente poderosísimo capaz de romper barreras que desde hace mucho tiempo necesitan ser cuestionadas.
Te estamos esperando. Si te interesa participar del proyecto, dar una mano o aportar una idea comunicate con nosotros. Escribinos a: musicaalosbarrios@hotmail.com.ar ♪
Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar.”, Eduardo Galeano

Primer Encuentro Interdisciplinario



El Primer Festival Interdisciplinario se realizó el 30 y 31 de octubre de 2010 en la sede del Departamento de Artes Musicales del IUNA donde más de 400 estudiantes mostraron sus obras a un público de 1200 personas.
Al momento de escribir este artículo sobre el PEI lo primero que me surge es pensar para quién lo hago. Si escribiera para las personas que el año pasado no se enteraron del festival diría que PEI significa Primer Encuentro Interdisciplinario de estudiantes del IUNA; que fue la primera edición del Festival de una de las universidades de arte más importantes de Latinoamérica; que nucleó y articuló, de maneras extrañas, la producción de más de 400 estudiantes. También diría que -casi sin más prensa que el boca en boca- atrajo a unas 1200 personas que recorrieron los cinco pisos de nuestro Departamento a su antojo. Diría también que fue pensado, planeado y organizado, casi en su totalidad, por un pequeño grupo de estudiantes de diferentes unidades académicas, que en marzo de 2010 presentamos a la comisión de Extensión y Bienestar Estudiantil del Consejo Superior de la universidad un proyecto; y que lo hicimos usando este camino institucional porque uno de los objetivos era demostrar(nos) que es la universidad que nos forma quien debe (y puede) darnos un espacio de muestra y de concientización de lo que hacemos nosotros y de lo que hacen nuestros compañeros.
Pero luego pienso que si hay alguien para quien quiero escribir este artículo es para todos los estudiantes que se fueron sumando al proyecto entre marzo y octubre del año pasado. El por qué del festival es una obviedad: en el IUNA hacía falta un espacio de encuentro que nos permitiera conocer lo que se produce en otros departamentos, que nos permitiera trabajar juntos y reconocernos en las diferencias y en las similitudes. Ése era
el horizonte de los 7 estudiantes que nos pasamos ocho meses pensando cómo hacer un monstruo desde cero, con poca plata, pocos recursos, casi nada de experiencia y poca gente.
En el medio de ese caos de intenso laburo, el IUNA padeció una de las peores crisis institucionales que le tocó atravesar: siete de las nueve unidades académicas que forman el IUNA y el rectorado fueron tomados. Esta crisis puso en riesgo la realización del PEI. El festival, previsto para el 25 y 26 de septiembre tuvo que posponerse. Y ahí, en ese momento, se produjo un fenómeno que terminó de significar a este festival: por un lado se acercaron muchísimos compañeros preguntando qué pasaba. -¿Se hace? preguntaban. -No sabemos, decíamos. Esos estudiantes, de todas las Unidades Académicas del IUNA, se quedaron. Primero preguntando y luego, una vez confirmado que el festival se hacía en octubre, vaciando el edificio de Artes Musicales, limpiando, soldando cables, armando estructuras, cuidando las aulas que veían casi por primera vez, orientando a la gente, corriendo, disfrutando y cansándose.
Mientras tanto, aparentemente del otro lado, pero fácticamente del mismo, se sumó otro grupo de estudiantes que decían que el PEI era una fachada para distraer la atención de la crisis que atravesaba el IUNA. El PEI, el festival de los Problemas Edilicios
Irresueltos. Nosotros, desde nuestro lado, decíamos que no. Que la organización del festival había comenzado en marzo, mucho antes de las tomas. Decíamos, y seguimos diciendo, que el PEI era una primera solución a uno de los problemas más serios que tenemos quienes estudiamos en esta universidad de artes: el encierro, la atomización de las disciplinas, el desencuentro, la falta de impulso a la producción, la ausencia de espacios donde reunirnos con el público. Que nuestra universidad no tuviera un espacio de muestra y comunión rozaba lo absurdo.
Y entonces ahí, con gente gritando de uno y otro lado, cada uno esperando el milagro que le diera la razón, el milagro llegó. El PEI nos excedió a todos. Ideologías antagónicas, métodos de trabajo opuestos, distintas corriente estéticas y filosóficas se encontraron en el PEI y quedaron enmarcadas en un espacio donde cada uno pudo hacer y decir lo que quiso. Los ocho meses de
trabajo se nos escaparon de las manos y fueron a parar a los más de 400 estudiantes que mostraron sus obras y a las 1200 personas que asistieron a verlas, cargando así de verdadero sentido al Festival.
El PEI fue toda esa gente mezclada durante dos días en un mismo lugar, cantando, bailando, actuando, tocando, mostrando, mirando, aplaudiendo, gritando, acusando, juzgando, argumentando, manifestando. Con el PEI, el IUNA, por primera vez desde 1996 cuando fue creado arbitrariamente por un decreto de Menem, logró llevar adelante hasta el final un proyecto en conjunto, superando diferencias políticas, desidia, choques humanos, falta de fondos, falta de tiempo y a veces también falta de ganas.
Por último diría que -a diferencia de muchos de los grandes proyectos que se hacen a pulmón y que mueren aplastados por el agotamiento de la propia voluntad- en julio de este año se estará lanzando la convocatoria para el SEI “Segundo Encuentro Interdisciplinario”, con la intención de que el Festival IUNA se instale, definitivamente, en la agenda artística de la Ciudad de Buenos Aires como tantos otros festivales artísticos importantes. ♪

por Victoria Gandini